"Los sabios heredarán honra, más los necios llevarán ignominia"

(Proverbios 3:35)

lunes, 17 de septiembre de 2018

Escondidas

No había nada más divertido que jugar a las escondidas hasta altas horas de la noche.

En el barrio jugábamos todos. Chicos y chicas.

Con el correr de los años esos juegos y momentos que nos reunían a todos se fueron perdiendo.

Cuando terminas el secundario y empezas la facultad, la vida te da un cachetazo de realidad para el que no te preparaste.

En ese período, me llegó el comentario que mi amigo Alejandro había fallecido por culpa de un tumor en la cabeza.

Eso es lo que todos dicen y repiten.

Para mí él nunca murió. Sólo que está muy bien escondido, esperando que en algún momento lo encontremos.

lunes, 18 de diciembre de 2017

Inmensidad



Nos creemos tan grandes,
y somos hormigas en este mundo.
Dañamos lo que tocamos,
como los seres más inmundos.

Pesa mucho cuidar, pesa mucho preservar.
Es más fácil destruir, es más fácil aniquilar.
No nos damos cuenta que muy poco a poco,
De todo lo que nos rodea, nada va a quedar.

Tenemos un hogar tan único,
y no es una tierra de fantasía.
No hay que agotar sus recursos,
y que agradable será la vida.

domingo, 3 de diciembre de 2017

El Tren



El tren avanza rápido. No espera a nadie. No da tiempo a nada. 

El tren se llama Vida, y las vías se llaman Tiempo. 

Uno viaja solo en el tren. Siempre solo.

Hay veces que uno se cruza con personas por única vez.

O con personas de forma constante. 

Hay personas que acompañan a uno por muchas estaciones.

Otras que se bajan a las pocas estaciones. 

Y solo muy pocas personas, siguen con uno, hasta el final del recorrido.

martes, 11 de abril de 2017

La Extraña #3

Por la mañana mientras desayunábamos, la observaba sin que ella se diera cuenta. Tenía movimientos torpes, imprecisos, y su mente parecía estar en cualquier lugar.

- ¡Alicia!

Ella volcó de un sobresalto el café con leche que se estaba enfriando en su taza. Y me quedó mirando fijo y con una respiración agitada como si hubiera corrido una maratón.

- Me asustaste. ¿Qué pasa?
- Eso mismo. ¿Qué pasa?
- Nada. No vuelvas a asustarme.

Se levantó apresurada. Tomó su cartera y sus llaves, y salió.
Me acerqué a la ventana y la vi caminando pensativa. Algo debía molestarla. No suele comportarse así. De los casi 6 años que estamos conviviendo nunca actuó de esta manera. Cuando se perdió de mi vista. Como un torpedo, agarré mi abrigo, mis llaves y salí detrás.

viernes, 30 de diciembre de 2016

La Extraña #2

- ¿Quien era? - Le pregunté, con el corazón martillandome percibiendo que algo malo estaba por suceder.

- Creo que debían estar haciendo una broma o esas estafas que suelen hacer por teléfono.

Mientras me hablaba sonaba creíble lo que me contaba, pero a la vez percibía que algo malo me ocultaba. Sus ojos brillaban con una intensidad que nunca había visto. Siempre se mostró tan segura y determinante en todo, y ahora parecía una lauchita blanca que está a punto de ser devorada por una serpiente. 

Colgó el teléfono, y me regaló una sonrisa para que olvidara el asunto. Cuando se me tendió y me rodeo con sus brazos, lo logró. Nos encontramos un beso, largo, pero ella extrañamente cerraba sus labios y me impedía que la bese con la lengua. Cuando finalizamos el beso, solo dijo...

- Vamos a dormir.

Le seguí la corriente. Ella fue hacia el baño, y yo me dirigí al dormitorio. Ahora confirmaba que a ella le pasaba algo.

sábado, 23 de julio de 2016

La Extraña #1


Ella era distinta. Era fuego y hielo a la vez. A veces, me derretía con su mirada. Otras, me enviaba al lugar más oscuro que pudiera imaginar. Simplemente creía conocerla, pero varias veces me había pasado que estuviera frente a una persona completamente extraña. 
Una noche que habíamos salido a cenar a un tranquilo restaurante del centro, le propuse caminar un rato. Al comienzo como que no le agradó mucho la idea, pero un poco a regañadientes aceptó. Pero algo parecía incomodarla y hasta asustarla, porque mientras caminábamos y hablábamos, ella no dejaba de mirar hacia los costados y a veces hacia atrás. Cuando llegamos a una esquina, nosotros nos disponíamos a cruzar y se escuchó una frenada aguda, con un chirrido molesto. Era un taxi que venía a gran velocidad y la luz roja lo sorprendió por completo. Ella parecía que se moría del miedo. 
Una vez que volvimos al departamento, mientras me sacaba el saco y me desabotonaba la camisa, me dirigía a la cocina, el teléfono comenzó a sonar. Ella atendió, y a los segundos, su rostro reflejó un pánico atroz, que enseguida me puso alerta.

sábado, 2 de abril de 2016

La Promesa

La fría mañana del 2 de abril de 1982, el pueblo argentino amanecía con un júbilo inesperado. Después de más de ciento treinta años, una pequeña flota de comandos de la Armada Argentina, recuperaba la soberanía de las islas Malvinas. 

La noticia lo cubrió todo, televisión, radio, diarios, etc. Todos se miraban como hermanos, sin diferencia de raza, religión, equipo de fútbol, etc. Plaza de Mayo se vestía de fiesta, la gente se amontonaba, cantaba, gritaba, lloraban de felicidad y lucían como nunca el celeste y blanco de su bandera. Todos festejaban, todos… menos yo. ¿Por qué no festejaba?... ¿no estaba contento acaso? Claro que estaba contento, el pecho se me inflaba para lucir el celeste y blanco de mi escarapela. Pero acababa de leer el telegrama y el ejército había convocado mi clase… así que me tengo que preparar y partir a la guerra. No es nada fácil digerir una noticia así, menos a los diecinueve años, pero es el destino. Aunque lo más duro va a ser contárselo a mi familia.

La cena fue una alegría contagiosa, todos comentaban la hazaña de nuestros soldados en las islas. Obviamente nadie pensaba en las consecuencias que esto podía llegar a causar, pero mi misión en este momento era otra. Así que alcé mi vaso de vidrio y comencé a golpearlo suavemente con la cuchara, para llamar la atención de todos.

- Bueno familia, ya se que estamos de festejo y no quiero arruinarles el momento… yo se que no es nada fácil… pero es mi deber defender la patria… me convocaron para partir  a Malvinas.

Yo creo que si hubiese volado un mosquito a una cuadra de distancia se hubiera escuchado por el silencio que se generó. Todos petrificados, hechos estatuas, mirándome fijamente para ver si les estaba haciendo una broma. Cuando se dieron cuenta de que no, mi papá se levanto de su silla, se dirigió hacia mi y me aplastó con un abrazo, mientras por lo bajo se escuchaba el principio de su llanto. Lo siguió mi mamá y mi hermanito, por suerte el bebé no entendía nada.

- Hijo… no vayas… por favor – mi mamá como siempre intentando protegerme de todo.

- Tengo que ir mamá, ya esta decidido… no me causa ninguna gracia, pero jure lealtad a mi bandera y la tengo que defender.
- No digas locuras, hijo… ¡Ernesto, no te quedes callado!

- Déjalo Clara, Gustavo ya es grande y sabe lo que hace… por más que a mi me duela en el alma, me siento muy orgulloso de mi hijo.

- ¡¡No!!... ¡¡no vayas!!... por favor no vayas.

- Mamá, si no voy, ¿que ejemplo les voy a dar a mis hermanos?, ¿que van a pensar?, que su hermano mayor es un cobarde… que prefirió quedarse en la casa antes de ir  a defender a su patria, ¡no!… voy a ir, ya esta decidido.

- ¡¡Gus!!... ¿en serio vas a la guerra? – mi hermanito se lo tomaba como que iba con unos amigos a jugar a los soldados.

- Si campeón, tengo que ir… ¿Por qué?

- ¿Me prometes algo?

- Si, decime…

- Prométeme, que al menos vas a matar a tres soldados.

Me agache hasta alcanzar su altura y le susurré para que solamente él escuche.

- Te lo prometo.

Finalmente partí. No se si fue algo en especial, pero a último momento decidieron que no íbamos a ir a Malvinas, que nuestro regimiento iba a defender las Islas Georgias. Ya que se preveía que parte de la flota inglesa iba a comenzar su ataque en esas islas. 

Así que comenzamos a preparar las defensas y lo más complicado, que era adaptarse al clima. 

La tensión crecía, se sentía una expectativa que por momentos nos hacía sentir valientes y por momentos nos hacía temblar de miedo. Nadie sabía que pasaba ni lo que iba a pasar. Todos los altos mandos se callaban. No me sacaba de la cabeza a nadie, a mamá, a papá, a mis hermanos, a mis amigos, a mi novia, etc. Los sentía a todos tan cerca, que parecía que estaban al lado mío.

Y así pasaron los días, hasta que el 25 de abril, estábamos en nuestras posiciones cuando se escucha la vos de “ALERTA ROJA”. Todos nos preparamos para lo inevitable… íbamos a entrar en combate. Había llegado la hora de defender nuestra patria y nuestro punto de defensa era clave. Rezamos en silencio, recordábamos a todos nuestros seres queridos. Nuestras piernas temblaban y no era por el frío. Preparamos nuestras armas y aguardamos.

Por fin desembarcaron los comandos ingleses, nuestros corazones se paralizaron ante la inminente batalla, por defender nuestro suelo. El momento tan esperado había llegado, en un instante se tenía que resolver todo. Hasta que nos enteramos que no iba haber pelea

El comandante a cargo de la defensa de las Georgias se rindió sin disparar un solo tiro. Nos mirábamos todos, nadie entendía nada. Los ingleses comenzaron a desarmar a mis compañeros y a tomarlos como prisioneros de guerra. 
-     ¡¡¡NO!!!, maldito genocida cobarde… no me quites el derecho de defender a mi Patria. Juraste lealtad a la Bandera igual que todos nosotros, juraste protegerla hasta la muerte. ¿Con que cara miro a mi familia y les digo  que me rendí sin oponer resistencia?... no lo puedo creer… ¡¡No!!... ¡La Promesa!... tengo que cumplir con mi promesa…

Por reflejo, por impotencia y por bronca a la realidad que estábamos enfrentando,  alcé mi FAL, apunte a tres soldados ingleses que estaban conversando y les envié una pequeña lluvia de plomo en señal de bienvenida. En seguida sus compañeros comenzaron a dispararme a mí brindándome la despedida de este mundo. 
Mi cuerpo frío, cayo bañado en sangre hirviendo de furia… pero de todos modos cumplí con mi juramento a mi Bandera, la defendí hasta perder la vida… pero lo más importante es que cumplí con la promesa que le hice a mi hermanito.


FIN

Este pequeño y humilde escrito esta dedicado a los verdaderos HEROES, que lucharon heroicamente por defender nuestra Bandera en las Islas Malvinas.

sábado, 27 de febrero de 2016

El Ascenso - Capitulo 04 Final

Transcurrieron varias horas, que no se distinguieron si eran segundos o siglos ya que la pareja no tenía noción de tiempo. Los dos solos en la casa que parecía infinita por el espacio vacío que había. Afligidos, fueron los dos al dormitorio de Félix y cuando abrieron la puerta se llevaron una sorpresa única, y la ira les comenzó a fluir como magma por toda la sangre. En la habitación de su hijo se encontraba su “compañera especial”… desparramada por todas partes, resulta que la mejor compañía que tenía Félix… era la cocaína.
Uno de los especialistas que observó la escena de la tragedia le había dicho a la pareja que “… su hijo consumía y, demasiado. Había tenido algún disgusto o algo que lo haya afectado emocionalmente, entonces el joven aspiro tanto hasta llegar a un estado de descontrol y de locura. Comenzó a romper cosas, luego se subió a la ventana de su dormitorio que comunicaba con el patio del frente de la casa… y saltó… la caída fue muy dura y la sangre que perdió fue mucha, así que no pudo aguantar hasta que llegara la ambulancia… y el final todos lo sabemos…”
Ahora la pareja se encontraba en el centro de la pieza, con la mayoría de los objetos y adornos destrozados. Los dos sentían una culpa imperdonable. Primero la madre, que sabía perfectamente que su hijo no asistía a educación física, por comentarios de “el ojo observador”. Ya que lo vio en el pool con sus amigos y con su “compañera especial”… la cual había conocido en el dormitorio de su hijo. Pero ella prefirió callarse y no lo supo rescatar a tiempo, pero cuando hablo ya no podía ayudarlo, pues Félix ya no estaba.
Peor se sentía su padre, que nunca lo escucho. Que cuando pudo evitó charlar con el y aconsejarlo, que cuando se entero de su secreto prefirió alimentar su ego y codicia antes que auxiliar a su propio hijo.

Él, de pie y ella sentada en la cama… sus miradas se encontraron en el silencio, y se dieron cuenta que existía algo en que la pareja coincidía… que ya era tarde para lamentos.

domingo, 6 de septiembre de 2015

El Ascenso - Capitulo 03

Finalizada la velada, volvían los dos tan imponentes que todo les parecía inferior a ellos. Pero sus rostros triunfantes se endurecieron en seguida, al ver la ambulancia y tres patrulleros, todos estacionados frente a su casa. Todos los vecinos en sus respectivas puertas o veredas observando curiosos. En especial “el ojo observador”, que estaba siendo atendida por uno de los camilleros, ya que la señora parecía estar en estado de shock. El auto aminoró su marcha y se acercó al oficial que desviaba el tráfico.
- Por acá no se puede pasar – dijo autoritariamente el uniformado.
- ¿Dígame que paso?... esta es mi casa – la preocupación se le empezó a hacer más notoria en su cara.
- Esta bien, recibimos una llamada de su vecina de la casa del frente, que estuvo vigilando la casa desde que ustedes salieron con el auto.
- Si, esta bien… yo la llame antes de salir, para que mirara de vez en cuando la casa.
- La cuestión es que la señora Rita nos comunico que vio a alguien en la ventana de una habitación del piso de arriba, confundiéndolo con un ladrón… la testigo siguió observando y vio como esta persona saltó de la ventana, para cuando llegaron las unidades de emergencias era demasiado tarde y todavía no podemos hablar con la señora ya que le dura el shock.
- ¿Y nuestro hijo esta bien? – pregunto la dueña de casa preocupada por la seguridad de Félix.
- Nadie nos dijo nada de un chico, me podía decir la edad  del joven y su descripción.
- Si, dieciséis años, pelo marrón ondulado, estatura mediana y es de contextura maciza.
El rostro del oficial se transformó en una careta lúgubre y pareció envejecer.
- Pueden bajar del auto y acompañarme, por favor.
La pareja se miró sin comprender nada, se bajaron los dos tranquilamente y comenzaron a seguir al policía que se estaba comunicando por radio con su superior, le explicaba que estaba con los dueños de la propiedad. Caminan los tres unos metros, hasta llegar a la parte trasera de la ambulancia. Se acerca un policía alto, con cara de pocos amigos, era el encargado del operativo, se presenta a la pareja y les extiende su mano. Entonces el policía se acerca a la camilla y suavemente levanta la sabana que cubría el cuerpo… dos gritos a coro ensordecieron la tranquilidad de la noche y a todos los que estaban en su entorno, pues el cuerpo que yacía sin vida pertenecía a Félix.
Ahora el actual gerente recordaba cuando estaba bebiendo su copa de coñac en el comedor y pensó… “que esa era su noche de suerte y que a partir de esa noche su vida iba a cambiar para siempre”… en eso no se había equivocado.   

lunes, 24 de agosto de 2015

El Ascenso - Capítulo 02

-          ¿¿¡¡Querida ya te duchaste!!?? – grito el nuevo gerente.
-          Ya salgo – respondió ella que estaba dentro del baño.
Mientras la madre de Félix se terminaba de secar, el padre fue a una pequeña cómoda del comedor y saco una botella de coñac, un vaso y una hielera. Mientras preparaba el trago y le daba un pequeño sorbo y pensaba para sí mismo. “Por fin el puesto de gerente es mío, tantos años luchando… los aliados y enemigos que supe ganar, la envidia de mis compañeros viendo que yo escalaba y ellos seguían en sus mismos puestos, todos los problemas que con dedicación y responsabilidad pude afrontar, y por fin llego el día de recompensar ese esfuerzo que hice todo este tiempo por la empresa. Esta es mi noche, esta es noche en la cena me nombrarán gerente y todos me aplaudirán… a partir de esta noche mi vida va a cambiar totalmente.”
-          ¡Listo querido, la ducha esta libre! – gritó ella quebrando el egocéntrico pensamiento del marido.
-          ¡OK, ya me ducho!
El hombre que estaba celebrando dejó su vaso vacío, y salió corriendo hacia la ducha, pues era su noche y no quería llegar tarde.
Mientras el padre de Félix se duchaba  y su madre se maquillaba frente al espejo de su dormitorio, tocaron el timbre de la puerta en un ritmo extraño en forma de clave, ella sin molestarse en atender escuchó pisadas rápidas bajando las escaleras, que sonaban como la descarga de una ametralladora. Luego de un momento de silencio,  paso un instante y sin oír pisadas que indiquen que alguien estaba subiendo las escaleras, escuchó que se cerró la puerta del dormitorio de su hijo en un golpe seco. Su marido dentro de la ducha no se entero de nada, pero sin embargo ella escucho todo el extraño evento y le resulto sospechoso. Se levanto pesadamente prestando atención a cualquier ruido, pero solo el incesante gotear de la ducha rompía el silencio de la noche. Se encamino tranquilamente hacia la habitación del joven… apoyo su mejilla izquierda contra la puerta para comprender lo que estaba pasando.
-          … pero vos seguís siendo la única que me comprende y esta conmigo cuando nadie siquiera se fija en mi, por más que todos te rechacen yo jamás me voy a olvidar de vos…
Sorprendida por lo que acababa de oír, abrió la puerta rápidamente. La entrada fue algo bastante inesperado por su hijo que quedo petrificado, y ella en su rostro mostraba una fusión de sorpresa y furia.
-          ¡Félix!... ¿Qué significa todo esto?
-          Mamá… ella es mi… “compañera especial”
-          Sácala de acá, no quiero volver a verla, ni saber de ella.
-          Déjame explicarte aunque sea.
-          ¡Basta!… por esta noche voy a hacer de cuenta que no vi nada… el ascenso de tu padre es muy importante para que lo arruines con tus problemas, mañana nos vas a explicar este asunto.
-          Es que… hace un tiempo que la conozco, nada más.
-          Mañana… mañana nos explicas todo, ahora voy a terminar de arreglarme – dio media vuelta tratando de olvidar  todo lo sucedido.
-          ¡¡Estoy harto de este maldito ascenso!!... ¡ojala que no le dure nada! – estallo colérico.
-          Deja de fastidiar por una noche – le contesto ella, ya escapando y sin darse vuelta cerró la puerta al salir.
Luego de un rato, se escuchaba a la pareja bajando las escaleras, Félix se arrimó y espió hacia abajo por la puerta entreabierta de su habitación, lo vio a su padre que no paraba de mirarse frente al espejo y su madre que le retocaba la corbata. Tenían una imagen triunfal, pues los dos tenían que querían… que sean felices con el ascenso.
-          ¡Chau Félix, pórtate bien! – gritó su padre mientras salía y encendía el auto.
-          ¡Chau Félix!... ¡no dejes entrar  a nadie y acordate que tenemos una charla pendiente!
La majestuosa pareja dentro del auto, esperaba a que abriera el portón, una vez afuera, la brillante carrocería se interno en la tranquila noche.
Ya iniciado el viaje, la madre de Félix le relata a su marido con lujo de detalles lo sucedido en la habitación de su hijo.
-          ¡¡Qué!!... ¿y que hacía en su pieza?, ¿supongo que la sacaste?
-          En realidad no… le dije a Félix que la sacara y que mañana nos diera una explicación… no quise arruinar la velada, por eso me calle en casa.

-          Si, hiciste bien… igual no voy a volverme para hablar con él, esta cena es más importante que las macanas que haga nuestro hijo, pero mañana vamos a charlar los tres y muy seriamente… ya es hora de que madure.

domingo, 9 de agosto de 2015

El Ascenso - Capitulo 01

Se acercaba una pacifica noche de viernes, otro día que se iba en este tranquilo y relajante barrio. Ya finalizaba la rutina diaria de responsabilidades obligaciones, y daba paso a la noche de reposo y tranquilidad que día a día  se posaba en este vecindario.
En una lujosa casa de dos pisos, con un amplio jardín, estacionaba un auto último modelo color azul que aguardaba con el motor encendido a que la puerta corrediza  electrónica cediera el paso para estacionarlo dentro de la propiedad.
Al ingresar el vehículo a la casa, se apaga el motor y un hombre maduro de unos cuarenta y siete años abre la puerta del conductor, entusiasmado toma la agenda y varias carpetas del asiento del acompañante, desciende del auto para dirigirse a la puerta principal. Se lo ve demasiado alegre, tenía la misma expresión que tiene un niño cuando le regalan un juguete muy esperado… y parece ser que este hombre recibió algo muy esperado.
A no menos de siete metros de distancia, por la vereda, venía caminando Félix, un adolescente de dieciséis años, quien volvía muy cansado después de una agotadora jornada en el colegio. Antes de introducir la llave en la cerradura del portón de la calle se sorprende al ver el auto azul, significaba que su padre llego antes que él.
No habría problema alguno si hubiese vuelto del campo de deportes, pero el sabía que no era así. Hacía  tres semanas  que no iba a realizar educación física. Entonces al ver el auto se quedó petrificado, y su padre, al verlo, sospecharía que no fue al campo de deportes y comenzaría con preguntas… y como mentir no era una de sus virtudes se delataría enseguida que estuvo jugando al pool toda la tarde con sus amigos y con su “compañera especial”.
Félix entra y mientras termina de cerrar el portón levanta la cabeza y mira hacia la casa del frente y ve asomada en la ventana de la cocina a Doña Rita, la única que nunca se perdía de ninguna novedad en el vecindario… la misión de su vida era observarlo todo. La saludó maldiciéndola por lo bajo, ya que sabía que esa bruja le comentó a su madre que no iba al campo de deportes… lo extraño era que su madre nunca le dijo nada. “Bueno… enfrentemos la realidad y dejémonos de pensamientos tontos, por ahí me preocupo por nada”, se dijo así mismo con un suspiro, mientras caminaba por el pasillo que conducía hacia la puerta del frente y termina ingresando a su casa.
Entra en el comedor y sale disparado hacia la escalera.
-          Buenas, ¿como andan? – dijo Félix alzando la voz y con tono apurado, cosa que no llame la atención para nada.
-          Félix… ¡Félix vení acá un segundo! – grito su padre – saluda como corresponde
El joven comenzó a descender por la escalera en dirección a la cocina donde se encontraban  sus padres. Su andar era inseguro, intranquilo, un pequeño nudo en el estomago comenzaba a inquietarlo, era su temor a que descubran la verdad. Después de este susto, se prometió retomar con dedicación sus responsabilidades como lo hizo toda su vida, para no fallarle más a sus padres ni a si mismo.
Llego a la puerta, su sorpresa fue tan inesperada, que sin darse cuenta estaba siendo testigo de una impredecible escena  en su cocina. Sus padres enlazados en un frenético abrazo demostraban estar festejando algún acontecimiento del cual Félix no estaba enterado. El joven con la duda reflejada en su rostro y mil preguntas por hacer revoloteando en su cabeza, solo alcanzó a preguntar…
-          ¿Qué pasa acá?... ¿qué están festejando?
-          ¡¡A tu padre lo ascendieron!! – dijo su madre exaltada de alegría.
-          ¿En serio viejo?... ¡que bueno!... ¡por fin se te dio! – a Félix se le empezó a aflojar el nudo que tenía en su estomago, para cambiarlo por una fresca oleada de tranquilidad.
-          Así es, a partir del lunes soy el nuevo gerente de la empresa, después de tanto tiempo de martirio logre que me ascendieran.
-          ¡Te felicito!, me parece fantástico… al menos creo que sos la persona indicada para ese puesto.
-          Gracias hijo, y para festejar vamos los tres a comer a un lugar de lujo con las autoridades de la empresa… ¿qué les parece?
-          ¡Genial! – contesto eufórica la esposa del nuevo gerente – ¡esta noche no cocino! – y se dirigió rápidamente hacia la ducha.
Félix miró a su padre con cierto grado de temor en la mirada, logró sacar fuerzas desde adentro para decirle al padre.
-          Viejo… tengo que hablar con vos – habló como si algo le daba vergüenza.
-          ¿Es muy importante? – pregunto como para evitar la charla.
-          Al menos para mi lo es… me consumo por adentro y tengo que largar esto.
-          Habla nomás, te escucho – el hombre retiró una silla de la mesa y se sentó pesadamente estirando sus piernas.
-          Ehhhmmm… me presentaron a alguien, y para mi es algo especial, quería que lo supieras.
-          Te felicito hijo… ¿entonces hoy festejamos doble?
-          No es motivo para festejar, es algo que me preocupa.
-          Tranquilo, tómalo como una experiencia, ¿OK?... bueno, ahora tengo que llamar a la empresa para confirmar que esta noche vamos.
Cuando su padre se dispuso a levantarse, Félix lo tomo del brazo para que se quedara.
-          Espera, hay algo más.
-          Bueno, ¿que pasa? – le dijo en tono impaciente y cortante a su hijo.
-          Hoy… no fui al campo de deportes.
-          ¡¡¿¿Qué??!!... ¿y porque no fuiste? – pregunto gritando furioso.
-          Precisamente porque estuve con mi “compañera especial”.
-          Mira, te tolero todas las amistades que vos quieras, pero por tu bien espero que no abandones el colegio, me cuesta demasiado pagar la cuota, así que esmérate por no faltar ni reprobar materias… ¿escuchaste? – se levanto y se dirigió al teléfono, su expresión alegre ya había cambiado.
-          Papá, ¡sigamos charlando!
-          Aguarda un momento, que voy confirmar que vamos al restaurante, además… ya te dije todo lo que pensaba al respecto.
-          Es solo un segun… - se quedó con la frase en la boca, ya que su padre ya se encontraba conversando por teléfono.
-          Hola… ¿que tal?, buenas noches, quería confirmar la presencia de mi familia esta noche… si, mesa para tres, por favor… a las 23 horas, perfec…
Félix enfurecido corto la comunicación de un golpe.
-          ¿Ahora me vas a escuchar? – pregunto el joven reclamando comprensión.
-          ¡¡No!!... vos me vas a escuchar… ¿como te atreves a faltarme el respeto así? – contesto enojadísimo.
-          Es que pareciera que esa es la única forma de que me prestes atención… te quiero hablar y me ignoras, lo único que te interesa es tu estúpido ascenso… nunca me escuchas y no te importa lo que me pasa – contesto el joven pidiéndole ayuda.
-          Gracias a ese estúpido ascenso, vos comes, te vestís, y tenés todo lo que se te antoja, no podes ser tan malagradecido.
-          Te equivocas, todo no tengo… tu atención jamás la tengo, siempre que quiero hablarte primero está tu trabajo… ¿¡que te pensas!? Que lo material gira en torno a mi vida.
-          Mira, esta noche es muy importante para mi y tengo que estar con el mejor humor, así que desaparece de mi vista, hace como siempre, anda a tu dormitorio y no salgas hasta una hora después que nos vayamos con tu madre.
-          ¿Qué… yo no voy a ir? – pregunto preocupado.
-          Por supuesto que no, esta noche es muy importante para mi, y no quiero que un chiquilín egoísta me la arruine… así que por una vez en tu vida hace caso y anda a tu pieza, pero esta vez no porque vos quieras, sino porque yo te lo ordeno.

Félix encolerizado subió las escaleras a los pisotones y cerró de un golpe enérgico la puerta de su dormitorio.

martes, 31 de marzo de 2015

El Diablo sabe por Diablo... pero más sabe por viejo - Parte 3

De repente apareció una mesera, muy joven, que sin ser sensual era muy atractiva, y esbozaba una sonrisa carismática.
-         ¿Se va a servir algo el señor? – Preguntó la simpática mesera a Martín González.

-         Ehhmm… no sé. – La pregunta pareció agarrarlo por sorpresa a Martín.
-         Vamos hombre, es una simple pregunta. Siempre tiene que estar atento y con la guardia en alto. -  Recomendó esbozando una sonrisa Satanovski.
-         Ehmm, si, un café.
-         No, no. – Se apuró en interferir Satanovski – Que mi amigo se tome mi café, que está intacto, ni lo toque. Sin embargo a mi tráigame una copa de J&B Reserve, por favor. No sé cuánto tiempo me quede – Le guiñó un ojo a González – Tranquila, tomate tu tiempo hermosa.
-         Ya le traigo.
Se retiró sonriente, la simpática mesera. Mientras Satanovski le acercó el café a González, este estaba metiendo la mano en el mango de la pistola que tenía guardada en la cintura.
-         Tome tranquilo Martín González. Al menos concédale la última voluntad a este pobre viejo.

-         Voluntad concedida Satanovski – Prácticamente vació la taza de café de un sorbo – Disfrútelo.

-         Usted también Martín González – Dijo diabólicamente mientras lo miró como se tomaba la taza de café y la dejaba sobre la mesa.

-         Después de que se tome su copa Satanovski, dígale “Adiós” a la vida – Exclamó casi balbuceando González, con cierto malestar y mareo.

-         Sepa usted Martín González, que sus ayudantes y usted son unos completos inútiles. Seguramente ninguno le informó que me vieron sirviendo de mi petaca de plata dentro de la taza de café. Deben haber pensado que soy un adicto alcohólico – Mientras Satanovski le seguía hablando, González estaba más mareado y realizó algunas arcadas – Ni se debieron imaginar que lo llevo en la petaca es una dosis potenciada de cicuta. Y que la tengo en caso de ser secuestrado, para tomármela y morir al instante. Nunca pensé que iba a toparme con aficionados. Dígale “Adiós” a la vida, Martín González.


Cuando la mesera llegó con la copa solicitada por Satanovski, lo único que encontró al llegar a la mesa fue a Martín González muerto. Luego se supo que fue envenenado. A Satanovski jamás lo volvió a ver, aunque lo recordó por varios días, insultándolo, ya que el trago de J&B Reserve es carísimo y se lo descontaron a ella. Lo peor fue que arrestaron a la encargada, por haber puesto veneno en el café del cliente.

viernes, 12 de diciembre de 2014

El Diablo sabe por Diablo... pero más sabe por viejo - Parte 2

Satanovski alzó la vista, intrigado por quien mencionaba su apellido… falso obviamente, había usado tantos nombres y apellidos en su vida, que a veces le costaba trabajo recordar el original.
-         Sí, ¿Quién pregunta?
El tipo fornido se sentó a su lado en la mesa, y con una sonrisa burlona dibujada en el rostro, le extendió la mano para saludar.
-         Mucho gusto, Martín González.
Todavía, sin entender quien era el tipo que tenía enfrente ni que quería. Satanovski accedió al saludo, más por una cuestión formal que por otra cosa.
-         Usted dirá, Martín González.
-         Vea Satanovski, le voy a hablar sin rodeos… Vine acá para asesinarlo.
-         Ajá – Satanovski colocó el señalador en la hoja donde había dejado de leer, cerró el libro y se puso a escuchó con atención. – Mire usted que interesante. ¿Y a todas sus víctimas usted se le presenta como asesino o solo a mí?
-         En realidad me están poniendo a prueba. Y para pasar esta prueba, tengo que generar una vacante. No sé, si me explico.
-         Oh, sí. Claramente.
-         El simple hecho que me haya acercado a usted, es símbolo…
-         De idiotez
-         …de supremacía. Diría yo, Satanovski.
-         Depende la perspectiva.
-         Y me pidieron que demuestre que si me consideraba el mejor, que mate al mejor.
-         Qué gran halago, Martín González… ¿Es su verdadero nombre?
-         Exacto.
-         Y dígame Martín González, ¿Piensa entrar en este mundo usando tu verdadero nombre? – Preguntó irónicamente Satanovski.
González se quedó mirando fijamente a Satanovski sin tener que responderle, por dentro sentía que había perdido la iniciativa.
-         Tengo otra duda Martín González… ¿A tus ayudantes les pagan los que te están poniendo a prueba o sale de tu parte?

-         Yo no tengo ayudantes Satanovski. No los necesito. – Si bien González quería sonar firme y decidido, su tono de voz no sonó con la firmeza deseada.

-         Entonces avísele al corredor que pasó varias veces corriendo y mirándome sin ningún disimulo, que tiene la ropa muy nueva para simular ser un atleta profesional, ya debe estar muy agotado. Lo mismo a los que están mirando las vidrieras de ropa, ¿Todavía no se deciden cual comprar? Hace más de 20 minutos que están parados en el mismo local. ¿Tanta gente necesitas Martín González? Muy poco eficiente de tu parte. No vas a progresar nunca si le tenés que pagar a tantos ayudantes.

González miraba fijo al viejo, comiéndose los nervios. Mientras Satanovski lo miraba socarronamente. Hasta que no aguantó más y González se llevó el dedo índice a su oreja para activar la “cucaracha” e impartir órdenes.
-         Atención todos, escúchenme, atención todos… Retírense, repito, retírense. A partir de ahora me encargo yo solo.
Al cabo de un instante, quienes parecían ser simples transeúntes y que en realidad eran ayudantes de González comenzaron a retirarse.

-         Bien, ahora solo estamos nosotros Satanovski.

lunes, 11 de agosto de 2014

El Diablo sabe por Diablo... pero más sabe por viejo - Parte 1

Don Samuel Satanovski, de 79 años, pero que de apariencia parecía solo portar 56, vestido con un inmaculado traje gris oscuro con una fina camisa blanca, y de su corbata encandilaba el brillo del broche de oro que lucía. Sentado cruzado de piernas, disfrutaba plácidamente de dos de sus mayores placeres, tomar una taza de café negro con dos de azúcar, odiaba el edulcorante, y leer “El arte de la Guerra” de Sun Tzu. Ya que para él, este libro se había convertido en su Biblia, manual de vida y sabio consejero cuando se había sentido perdido, en su larguísima trayectoria como asesino profesional.

Como es su costumbre Samuel Satanovski disfruta siempre de las mesas ubicadas en la vereda, odia el encierro, aunque también odia a los mendigos que se acercan a la mesa pidiendo monedas. Pero entre el encierro y decir que “no”, prefería decir “no”, ya que en un punto lo disfrutaba también.

Mientras continuaba su lectura ve pasar por la vereda de enfrente un hombre de unos 36 años, de contextura muy maciza, pelo casi rapado, ropa nueva de gimnasia, y se puso a pensar que creyó haberlo visto pasar dos veces trotando. También observaba a algunas personas que miraban vidrieras cercanas. Se había quedado un instante pensativo hasta que, un segundo después, del bolsillo interno de su saco, sacó una pequeña petaca metálica y vació una buena cantidad de líquido dentro de la taza de café, mientras se reía como si fuera un niño haciendo una diablura.

De repente una sombra se presentó ante Satanovski, un tipo fornido, de unos 44 años, con aspecto de policía, vestido de jean azul, camisa a cuadros color bordo y de botas de cuero marrones.

- ¿Samuel Satanovski? – Preguntó el tipo fornido.

jueves, 7 de agosto de 2014

Cortometraje "Libre"

Hace unos años cuando hacía el taller de actuación frente a cámaras, dirigido por la profesora Patricia Sanchéz. El encargado de filmar dicho taller, el señor Luis Cuman, me cuenta que estaba pre produciendo un cortometraje que él mismo había escrito y que también pensaba dirigir, y me invito a sumarme al proyecto, para que interprete el personaje de Gustavo, paradojicamente.

Fue un proyecto muy copado, aunque bastante difícil de encarar un personaje que no tiene dialogo y mucho para expresar. Pero me sentí muy cómodo y me llevo una muy grata experiencia.

Acá les comparto el resultado final.